Crónica Big Noize Barakaldo
Los aficionados al rock más clásico teníamos una cita ineludible con el bueno de Joe Lynn Turner. A pesar de tener apenas promoción, la sala presentó un aspecto más que aceptable, sobre todo ayudado por el sorteo a última hora de entradas a través de una conocida caja de ahorros vizcaína. Es de destacar la buena programación que está haciendo esta sala, ya que gracias a ella hemos disfrutado de bandas como Motörhead, "Helloween",QOTSA, Ratt, Y. Malmsteen, Whitesnake, The Mars Volta, Glenn Hugues, Y&T, Europe, Extreme, Edguy, Gary Moore... y así un largo etcétera. Lamentablemente, al estar ubicado en un centro comercial, tiene muchas carencias, como lo es el tener un techo muy bajo y una disposición de columnas que no es lo más indicado para ver un concierto, pero es lo que hay.Los teloneros eran el grupo local Garaje 13, que no pude ver por un problema logístico (mi propia vagancia). Tras unos minutos bastantes largos de espera y dos Carlsberg (a cuatro euros el botellín nada más y nada menos), aparece la figura de los músicos en la penumbra. ¡Y que músicos! El bueno de Joe no necesita presentación, pero el resto no le van a la zaga. En la batería todo un mito, Simon Wright, batería de AC/DC en los años 80 y de DIO hasta día de hoy. En la guitarra otro clásico algo más desconocido para mi, Carlos Cavazo, que gozó de la popularidad de Quiet Riot tras la marcha de Randy Rhoads y que actualmente gira con Ratt (las vueltas que da la vida). En el bajo, otro guerrero de los ochenta, Phil Soussan, bajista que ha trabajado con Ozzy, Billy Idol y Steve Lukather entre otros. Y, finalmente, en los teclados, un ilustre desconocido para la mayoría pero parece ser un genio para los que le conocen, Erik Norlander, que lo más conocido para el gran público ha sido su trabajo con el Asia "bastardo" de John Payne.
Una vez conocidos los protagonistas, comienza el show.
El comienzo es algo frío, sin intro ni nada por el estilo, directamente entran todos los componentes de la banda a la vez, lo que creo que pilla un poco descolocado al público. Comienzan con una versión descafeinada de "The Mob Rules" de Black Sabbath época Dio, que tardamos en reconocer la mayoría ya que, como iré comentando, tanto la guitarra como los teclados estaban bajísimos y, en algunos momentos, casi inaudibles. Tras esta carta de presentación, que por otra parte no me parece muy acertada, ya que puede que sea la canción menos popular del setlist que llevan a cabo, arrancan con "Crazy Train" de Ozzy, sonando los primeros gritos y aplausos de un público que empezaba a calentarse. Como decía, había que afinar mucho el oído para adivinar las canciones que estaban tocando, ya que el famoso punteo inicial que evocaba a los tiempos de Randy Rhoads apenas era percectible, ya que tanto el bajo como la batería tapaban a la guitarra. Tras estas primeras dos canciones, Joe Lynn se lanza a hablar con el público que, como la mayoría de los españoles, no tiene mucha idea de inglés, por lo que sus divertidas coñas apenas fueron advertidas por el respetable (yo solamente le cogí que "aquella sala le recordaba a su garaje", jeje). Vuelve la fiesta con el primer tema de DIO, "Rainbow in the dark", ahora con el teclado y la guitarra algo mejor, pero del todo insuficiente, como ocurriría a lo largo del concierto. Muy buena performance de Turner, que no se arruga ante nada y se atreve con un clásico de Ronnie, haciéndolo bastante dignamente. Como he recordado en muchas ocasiones, de los tres cantantes en activo de Purple, es el que mejor conserva la voz sin duda alguna. Pero volvamos al concierto.
Tras estos temas empezaba lo bueno, Turner nos anticipaba que caía la primera de Rainbow, "Stone Cold", muy festejada por el público, que mayormente veníamos a ver los éxitos de Turner con Rainbow, aunque al final nos quedamos con las ganas, como podréis comprobar. Después tocó momento Ozzy con "Shot in the dark", co-escrita por el bajista Soussan en su momento, también muy celebrada por todo el mundo.
Llegaba el momento más frío de la noche, con la presentación de su, de momento, único tema original, "Battlefields", dedicada a los soldados destinados en Irak. Es un medio tiempo bastante decente, se deja escuchar. Habrá que estar atento a ver si se animan a publicar algo nuevo o solo se queda en este intento.
Vuelta a Rainbow con "Street of Dreams", también recibida por vítores por el gentío.
Volvíamos a DIO con "The Last in Line" (tampoco el orden de las canciones me pareció lo mejor, podía haber sido algo más variado y no juntar las canciones de la misma banda casi seguidas). La batería y el bajo seguían tapando los buenos haceres de Cavazo en las seis cuerdas, pero es lo que había. Para sorpresa de muchos empezaron a sonar los momentos previos de "SOTW", coreada por la afición pero que me dejó algo frío, ya que empezaba uno de los momentos "verbena" de la noche. La ejecución fue buena, pero ver a cinco músicos tocar este clásico en el que no tiene nada ver ninguno de ellos me produce algo de desazón, francamente. "Cum On Feel the Noize" aparecía en escena, el gran éxito de Quiet Riot en el que no pudo lucirse el guitarrista por los problemas de volumen que tenía, lo que quieras que no, desluce un concierto. Tocaba el momento "drum solo" que no puede faltar en cualquier concierto de rock que se precie. Simon lo hizo de cine, rápido pero intenso, no se hizo cansino como suele ser habitual. Tras acabar el solo atacaron con el otro hit de Quiet Riot, "Metal Health" (Aka "Bang your head"). El bajista se marcó un solo de lujo, alternando el sonido rockero que estaba haciendo con algo de funky (y sin púa, como tiene que ser), añadiéndose Turner con unos estrofas del "Ready for Love" de Bad Company, que nos pilló a más de uno a contrapié. Este momento fue uno de los mejores de la noche, a mi parecer.
De nuevo Turner (vaso de vino en mano) se puso a dar la chapa con el respetable, hasta que Simon Wright ejecutó "sus canciones", "Back in Black" y "Highway to hell", momento verbena de nuevo, ya que no ha tenido que ver en la creación de ninguna de estas canciones, al igual que con las tocaron de DIO, pero bueno, como he dicho antes, es lo que hay.
Para acabar nos dejaron otra perla, "Highway Star", en el que los cinco protagonistas se lo pasaron en grande y lucieron sus mejores momentos, a pesar del punteo que tuvimos que adivinar al bueno de Cavazo.
Tras tres minutos de descanso llegó la traca final. Solamente tocaron en los bises "Long Live Rock & Roll", fantásticamente ejecutada, incluyendo fragmentos del Rock & Roll de Zeppelin y de Tush de ZZ Top. Un buen final de concierto, aunque en general dejó un sabor más bien agridulce, por la falta de volumen de los teclados y, sobre todo, de la guitarra, y también por el ambiente verbenero que se respiraba, al cantar tanta canción que no pertenece a ninguno de los cinco componentes. Además se echó de menos algo más de material del Arco Iris (¡No tocaron I Surrender!). Pero bueno, que nos quiten lo bailao











